Parroquia de Llanera de Ranes
Las siguientes líneas de texto han sido escritas por el Cura de la Parroquia "Ramón Pla", en ellas cuenta lo siguiente:
Una vez finalizada la contienda civil, concretamente el 1 de Junio de 1939 según consta en el archivo parroquial de Llanera de Ranes, se exhumó el cadáver de Don Claudio y se trasladó solemnemente y en procesión hasta Llanera donde recibió cristiana sepultura y se celebró una misa solemne de Réquiem. Hoy día sus restos descansan en nuestro cementerio en la tramada 124, n° 3. En este nicho ha pasado desapercibido durante sesenta años.
 
Cuando se publique el programa de fiestas y la Web confío que ya estará colocada una lápida con su fotografía.
 
 
El que os escribe estas líneas y don Vicente González, mi más estrecho colaborador en la recopilación de datos y testimonios sobre D.Claudio, estamos totalmente convencidos de su santidad de Vida:

 

 

  1. Porque pudiendo haber escapado de la muerte segura, y siempre confiando en Dios, esperó en su casa a que la divina providencia decidiera.

  2. Por el testimonio de su muerte, que según consta en una biografía escrita unos cuantos anos después de la contienda (1950) tras la consulta de testimonios mas directos, D. Claudio murió rezando por sus asesinos, perdonándoles y abrazándoles como signo de amor.

  3. Lo que conocemos de su vida a través de los datos recopilados tras algunas entrevistas podemos afirmar con rotundidad que D. Claudio fue un hombre de fe, de grandes virtudes humanas y cristianas, en definitiva un hombre de Dios.

Según palabras textuales de un feligrés suyo de Carcaixent decía así:
"D. Claudio era un sant". Hombre sencillo, bondadoso, generoso. Visitaba con frecuencia a sus padres en Llanera porque era hijo único.

 
 

Para nosotros sacerdotes y para vosotros cristianos que un hijo de Llanera esté camino de los altares es un motivo de gran alegría y gratitud hacia Dios por habernos dado esta persona que es un gran ejemplo de testimonio cristiano.

Que la celebración de las fiestas patronales del 2004 y la intercesión segura desde el cielo del siervo de Dios, D. Claudio, sean motivo de renovación profunda de nuestra fe, esperanza y caridad. Que aprendamos de D. Claudio a amar y perdonar a los demás, puesto que este es el signo por excelencia de los Cristianos.

Que recojamos el testimonio de D. Claudio y transmitamos a las generaciones futuras el mejor regalo, después del de la vida, que es el don de la fe.

Desde actitud os deseo de corazón unas felices fiestas

Vuestro amigo y cura Ramon Pla

 

Formulario de búsqueda

Lu Ma Mi Ju Vi Do
 
1
 
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
 
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
 
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
29
 
30
 
31